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Historia

HISTORIA

Proaza no es terreno de descubrimientos importantes, aunque se han encontrado hallazgos sueltos que nos trasladan a la época paleolítica. Dentro de estos hallazgos tenemos los materiales relacionados con la construcción de instrumentos líticos y encontrados en San Martín, Los Teyeros y el Castrillón. También se han encontrado lascas y núcleos en Bustiello, Caranga de Arriba y Valdearenas. Cerca de la capital, en la zona conocida como Cueva, aparecen restos de tallas y láminas asociadas a restos óseos. Por último, son de destacar los cinco conjuntos tumulares hallados en el Concejo, en el lago de Barreda, en el puerto de Sograndio, en Rañón, en la Cruz de Linares y en el collado de Canal Seca.

De la edificación castrense, fueron encontrados varios asentamientos en L'Arbeal, Serandi, el Pico del Castiello, el Pico Castro y Bustiello. Lo que no podemos afirmar de todos ellos es la etapa a la que se corresponden, pudiendo ser de la época prerrománica o románica. De clara reminiscencia romana fue el hallazgo de un as de bronce encontrado en Bandujo.

En la época medieval, Proaza fue centro estratégico en la comunicación entre Asturias y la meseta central, cobrando gran protagonismo en diversas ocasiones. Los caminos elegidos para el trayecto eran a través del Camín de la Mesa, de la que aún se conservan tramos de la antigua calzada, y a través de Quirós, cruzando el Puerto de Ventana. Además, todavía perduran en el Concejo varias torres medievales que prueban el lugar estratégico del territorio.

De la etapa de la Monarquía Asturiana, se cree que Proaza fue la tierra donde murió el Gobernador musulmán Munuza cuando estaba realizando su huida hacia la meseta por La Mesa, sufriendo una emboscada en Olalíes, donde se piensa que perdió la vida.

Las primeras noticias documentadas referidas a terrenos del Concejo, aparecen durante la etapa medieval, donde se producen numerosas donaciones de tierras de la zona, como la de 863, en las que se donan las tierras de Uandugio, Pruazia y Charanga.

De mención especial es el suceso acaecido con el levantamiento del Conde Gonzalo Peláez contra Alfonso VII y que resistió dos años en el castillo de Proaza, siendo derrotado en 1135. Perteneció Proaza, como muchos otros concejos asturianos, al obispado asturiano, aunque aquí se desarrollaron movimientos en contra de este dominio eclesiástico, siendo destacables los acontecimientos acaecidos durante tiempos de Enrique II, donde el pueblo protestó de manera clara. Esta situación duró hasta el año 1581, en el que gracias a la desamortización llevada a cabo por Felipe II, Proaza se independizó de la Iglesia, constituyéndose en Ayuntamiento el 16 de julio de dicho año, quedando fuera de dicha jurisdicción los cotos señoriales de Llendelafaya y Llinares, que serían incorporados en 1827. Proaza ingresa de este modo en la Junta General del Principado. 

En 1812 se crea en Proaza un ayuntamiento independiente, incorporándose definitivamente y conjuntamente con la parroquia de Caranga, que dependía de Santo Adriano, el 16 de junio de 1859. 

En el siglo XX, Proaza siguió siendo lugar de paso del ferrocarril que unía las minas del Carbón de Quirós y de Teverga con la fábrica de armas de Trubia. Importante para la vida del concejo fue, también, la construcción de la Central Hidroeléctrica en los años sesenta, que dinamizó la vida económica de la zona.

  

FESTIVAL DE LOS NABOS Y EL QUESO DE FUENTE

 

En la villa de Proaza se celebran, año tras año, desde 1987, las Jornadas Gastronómicas de los Nabos y el Queso de Fuente, durante el último fin de semana de enero. Una curiosa combinación de materia prima, nabos y queso, protagonizan esta cita gastronómica, renombrada y apreciada tanto en el Concejo de Proaza como fuera de él.

Este importante evento gastronómico fue creado por la Sociedad Cultural "Peñas Juntas" para potenciar estas exquisiteces de la cocina local, componiéndose siempre de los mismos platos.

Como entrante, los comensales podrán apreciar el exquisito sabor del queso de Fuente, un manjar elaborado con leche de vaca, que se unta suavemente sobre cualquier tipo de pan. Lo elaboran los artesanos queseros con leche de vaca, que se cuaja y se amasa dos o tres veces por semana, durante unos cuatro meses, en una fuente de madera untada con manteca, agregándose unas gotas de whiski o coñac, que le dan su peculiar sabor. Este cremoso queso se sirve fresco y ha contribuido notablemente a elevar la categoría de las Jornadas.

Degustado con pan de maíz resulta delicioso, ya que combina a la perfección el sabor dulce del maíz con la acidez del queso, una experiencia que merece la pena aprovechar.

El plato fuerte del menú son los nabos con el compango, una receta muy suculenta elaborada con unos nabos blancos y alargados, muy diferentes con los que se acostumbra a dar a los animales, acompañados de un buen compango, en este caso, chorizo, morcilla, tocino, calamona y oreja, todo ello de cerdo.

De postre, quisadiellas de Proaza, que, además del nombre, tienen la peculiaridad de estar elaboradas con un relleno a base de avellana, nuez y azucar y sin mojar en licor.

Este sencillo pero suculento menú hace las delicias de cualquier amante de la buena mesa que se acerca a Proaza durante el último fin de semana de enero a disfrutar de la buena gastronomía y de los Valles del Oso.

El origen del pote de nabos se remonta, según fuentes del Ayuntamiento, a mediados del siglo XIX, cuando se celebraban en esta Villa las fiestas de Las Candelas y San Blas, los días 2, 3 y 4 de febrero.

 

MENÚ DE LA SERONDA Y MERCÁU DE L'ALCORDANZA

 

Los Concejos rurales asturianos vienen sufriendo desde hace años un gran despoblamiento, sobre todo juvenil, con el consiguiente envejecimiento de la población. El Ayuntamiento de Proaza viene desarrollando desde hace un tiempo, diferentes medidas encaminadas a atenuar e invertir, en la medida de lo posible, esta tendencia y recuperar así la vida cultural y social de los pueblos, con la consiguiente reactivación de su economía.

Con este propósito, el Ayuntamiento de Proaza organiza, desde el año 2002, el penúltimo fin de semana de octubre, el Mercáu de l'Alcordanza que, a través de la escenografía de un mercado a la antigua usanza, intenta recuperar, mantener y transmitir la sabiduría, el arte y las costumbres tradicionales, promoviendo, a su vez, el turismo y la cultura popular de la zona.

Con el paso de los años, el Mercáu de l'Alcordanza se ha ido convirtiendo en cita obligada y referencia lúdico-festiva para toda la cuenca hidrográfica del río Trubia, así como para todos los amantes y aficionados de las fiestas tradicionales, cuya procedencia abarca la totalidad de la región.

El hecho de que su celebración tenga lugar en el otoño, época en la que la realización de este tipo de actividades no es habitual, ha permitido abrir un hueco propio dentro del calendario anual de celebraciones que recorren el territorio asturiano.

Estos extremos son reforzados por la atracción intrínseca que ejercen los Valles del Oso como zona de ocio y esparcimiento en días no laborables, con un radio de influencia que abarca toda el área central de Asturias, y con su eje vertebrador en el trazado de la Senda del Oso. El Mercáu de l'Alcordanza se celebra en estrecha relación con las Jornadas Gastronómicas de la Seronda, donde se promocionan unos productos tan asturianos como el pote de castañas, el jabalí y la compota de manzana.

La buena mesa tiene un papel fundamental a la hora de conocer y disfrutar los Valles del Oso. De su gastronomía, basada en la sabia combinación de productos locales según recetas tradicionales, resultan platos como el ancestral pote de castañas, antecesor del pote asturiano y anterior a la llegada de la patata de América, el pote de nabos, sin olvidar los de caza, con jabalí o venado principalmente, el cordero y el cabrito, tanto asados como en caldereta, y los embutidos, éstos últimos de cerdo o de caza. La imprescindible fabada se puede degustar en sus restaurantes preparada de diferentes formas, desde la típica fabada asturiana, a fabes con jabalí, con liebre, con calamares, etc.

Pero las Jornadas Gastronómicas de Proaza dan para mucho más. Los visitantes pueden disfrutar de la música popular asturiana, con grupos de gaitas y música tradicional, los puestos de venta ambulante, que cada año aumentan en número, variedad y calidad, sin olvidarnos de los demás atractivos que ofrece este espacio en su conjunto de infraestructuras y equipamientos para el ocio y el turismo: la Senda del Oso, las áreas recreativas a lo largo de su trazado, la Casa del Oso, el cercado de las osas Paca y Tola, la red de alojamientos y establecimientos hosteleros, el patrimonio natural, etnográfico, histórico y paisajístico.

No podemos olvidar que Proaza se encuentra en el corazón de los Valles del Oso. La Senda del Oso y las osas "Paca" y "Tola" son un referente dentro de los destinos turísticos tanto en Asturias como fuera de nuestra Comunidad.

 

SENDA DEL OSO Y DESFILADERO DE PEÑAS JUNTAS

 

La Senda del Oso es el antiguo trazado de un ferrocarril minero recuperado en los años 90 como ruta cicloturista, siendo en la actualidad una de las rutas más utilizadas por los turistas, dada la espectacularidad de sus paisajes, así como por la facilidad para realizarla.

La Senda del Oso atraviesa el Concejo de norte a sur, convirtiéndose en uno de los principales atractivos turísticos de Proaza. Desde ella se puede visitar el cercado de Paca y Tola, el desfiladero de Peñas Juntas (gruta natural horadada por el río Trubia) y un sinfín de pequeños rincones que el visitante encontrará a lo largo de su recorrido.

La Senda, actualmente, cuenta con un trazado de uso de 30 km, por lo que se recomienda hacerla en diferentes etapas, o bien recorrerla en bicicleta, siendo esta última una experiencia inolvidable.

Una de las diferentes etapas que se pueden hacer es el tramo Proaza - Caranga, de gran belleza, gracias al entorno por el que discurre. Este tramo parte del núcleo de Proaza, en las inmediaciones de la Central Hidroeléctrica, en el margen izquierdo del río Trubia, dirección Trubia-Puerto Ventana. Se trata de un tramo que discurre íntegramente entre los bosques de Proaza. A ambos lados del trazado podemos encontrar todo tipo de especies de la flora propia del Concejo de Proaza. Además discurre paralelo al río Trubia.

A unos 5 km de distancia de Proaza podemos encontrar el Desfiladero de Peñas Juntas, que constituye uno de los recursos naturales más bonitos y de mayor valor paisajístico de nuestro Concejo. Elemento natural de gran belleza que se convierte en parada obligatoria de nuestros visitantes. El desfiladero se encuentra flanqueado por el trazado y los túneles del antiguo ferrocarril minero (hoy Senda del Oso) y el trazado y túnel de la antigua carretera AS-228 Trubia - Puerto de Ventana.

En este enclave privilegiado, nos encontramos el puente de Perihuela, con acceso peatonal directo a la Senda del Oso, situado en un viario sin uso actual y a escasos metros del Desfiladero.

Se trata de un puente realizado en su totalidad en mampostería de piedra caliza labrada, restaurado en 2009 por el Ayuntamiento de Proaza. Este tramo de la carretera en el que está situado el puente no constituye el acceso rodado necesario para casi ningún vehículo, siendo utilizado como zona de estacionamiento de vehículos de paso.

A escasos metros del puente de Perihuela, la Senda del Oso se bifurca en sus dos vertientes, bien en dirección a Teverga o bien en dirección a Quirós.

 

Proaza es un Concejo singular, ya que reúne todas las condiciones para que el visitante, una vez que lo conoce, desee volver. El hechizo de sus pueblos dormidos en tiempos remotos, sus monumentos, su historia, sus bosques y montañas, hacen de este municipio un lugar de paz y tranquilidad.

La diferencia de altitudes y la estrechez de los valles condicionan el clima de Proaza, caracterizado por sus temperaturas templadas en invierno y sus veranos cálidos y secos.

Al ser Proaza paso natural de entrada a la zona central de Asturias, junto con su fertilidad, hizo que estuviese poblada desde tiempos muy remotos. Su historia, en tiempos antiguos, siempre estuvo ligada a la presencia romana en el valle, pero, antes de la llegada de los romanos, ya fue habitada por tribus de Ligures, ascendientes de los Astures, que hacia el siglo V a.C. tuvieron sus primeros asentamientos en los pueblos de Bandujo y Serandi.

Más tarde, es importante la presencia romana, ya que fueron éstos los que dieron el nombre de Olalies a lo que hoy es Proaza.

Es en la época de la Reconquista cuando ocurre un hecho memorable, la muerte de Munuza, que había sido Gobernador de Gijón, y después de la batalla de Covadonga huye queriendo alcanzar el puerto de La Mesa. Y en el Desfiladero de Peñas Juntas, muere a manos de los nativos. Pero es, sin duda, con la llegada de la Edad Media, cuando las villa proacinas viven uno de los momentos más esplendorosos, pues gran parte de su patrimonio data de esa época.

Dentro del patrimonio histórico - artístico e industrial de Proaza podemos destacar: el Palacio de los González Tuñón, Bandujo, con su torre medieval, hoy declarado Bien de Interés Cultural, la Torre del Campo, la Central Hidroeléctrico de Joaquín Vaquero Palacios, de diseño vanguardista para la época.